martes, marzo 25, 2008

Corruptio optimi péssima

Corruptio optimi péssima. Esta expresión latina refleja de una manera breve pero impactante una gran verdad: «la corrupción de los mejores es la peor de todas».

La frase tiene origen en la antigua Roma. Qué grandes eran estos romanos. Sabían mucho de muchas cosas. También en el terreno de la sensatez y la moral.

Como no podía ser menos las cosas no han cambiado desde entonces, pues los hombres son iguales en todas las eras y en todas partes. Porque la naturaleza humana es la misma.

Saco a colación este tema porque ayer se desveló un infausto desenlace temido por mí desde hace algún tiempo. No tenía por qué acabar como acabó el asunto, pero existía la posibilidad del peor de los designios.

Dos de mis mejores amigos han cedido a la corrupción que tan bien conocían los romanos de hace dos mil años. Dos excelentes personas antaño, ahora se arrastran torpemente como gimoteantes y lastimosos gilipollas. Pudieron ser grandes personas. Fueron grandes personas. Listos, sensatos y capaces. Lo fueron. Ya no lo son.

Porque se han corrompido. En ambos casos por la misma razón: Amistades vanales. Relacionarse insensatamente con miserables, mezquinos, egoístas y arrogantes. Hasta el punto de que adquirieron sus perversos vicios y los hicieron suyos.

Puestos a elegir supongo que habría sido peor que alcanzaran puestos de responsabilidad antes de corromperse. Entonces su capacidad de hacer daño a otros sería mucho mayor. Sobre todo debido a su irritante indolencia frente al dolor de los humildes y los desamparados, y su afinidad con los frívolos y codiciosos. Oh, sí, habría sido mucho peor.

Yo mantuve mi esperanza hasta el final. Confiaba en que entrarían en razón. Por desgracia, ayer se rubricó en ellos un camino sólo de ida hacia el Infierno.

Que Dios se apiade de los inocentes que se crucen en el camino de estos infames embrutecidos.