SEXTO ANIVERSARIO: SUMO Y SIGO
Llego con un día de retraso debido a un tremendo resfriado y una posterior cita con un amigo que me han tenido desaparecido durante más de veinticuatro horas. Pero lo primero es la salud, y después, el deber.
Siempre aprovecho este aniversario para disertar y reflexionar sobre algo. No sabía si este año lo volvería a hacer. Pero parece una buena ocasión para hacer balance.
Vivir es deber. El tiempo que no inviertes en luchar por lo crees de verdad es tiempo perdido. ¿De qué te sirve estar vivo si no haces lo que crees JUSTO? ¿De qué te sirve? Te acabas convirtiendo en otro triste y patético pagador de hipotecas de los muchos, millones, que hay sueltos por ahí.
Luego llega el día de ajustar cuentas y te mueves con cara lánguida y asustado porque viene el casero a cobrar y no tienes el dinero. Hoy me he tropezado a muchos así. Casi todos, de hecho. Parecía que iban a un funeral: EL SUYO.
Cada vez me siento más aliviado de ser yo. De haber tomado las decisiones que tomé, y de seguir en la misma línea. De buena me he librado. O, como dirían los andaluces: "Pá'vernos matao".

