lunes, noviembre 12, 2007

El Despertar

Alen abrió lentamente los ojos y observó el techo, recargado de pinturas de hombres y mujeres representando actitudes de la vida cotidiana, sin saber dónde se hallaba ni cómo había llegado allí.
Un rápido vistazo bastó para convencerle de que se hallaba en la morada de alguien rico. La amplia cama era mullida, de madera oscura con intrincados labrados que le costó identificar como algún tipo de enredaderas, y con sábanas blancas y suaves como las del mejor sueño de un mendigo. El cuarto podría haber sido la sala principal de la casa de un mercader moderadamente rico, amplia, con tres grandes ventanales alargados por los que se filtraba la luz del sol y el suave aroma de la brisa del mar, con alfombras y una hermosa chimenea de piedra en el otro extremo donde ardía un pequeño fuego con mansedumbre.
Una mujer vestida de blanco, sentada en un balancín en el centro de la estancia, leía un pequeño libro que tenía en su regazo, aparentemente ajena a todo lo demás. Parecía joven, pero le produjo una fuerte inquietud desde un principio. Una vieja sensación pugnaba por salir, algo que debería saber, pero que en su estado de confusión no acababa de esclarecer.
La mujer levantó la vista del libro. Directamente hacia él.
- Tranquilo. Está entre amigos. -Fue lo que dijo.
- Pues no recuerdo que usted sea amiga mía. -Le espetó de inmediato, apenas sin pensar. Pronto se le ocurrió que no era buena idea ser tan brusco con aquella desconocida; su aura casi chisporroteaba con la esencia de la magia. Los magos no eran famosos por su paciencia. Es más: Solían ser hoscos con los extraños, cuando no hostiles a la menor falta de respeto.
La mujer se incorporó con determinación. Hubo de echar mano de toda su sangre fría para fingir indiferencia mientras se aproximaba hasta la cama mirándole fijamente. En contra de lo que esperaba, sonrió. Sonrió con calidez.
- Pregunte, y responderé tan bien como me sea posible.
- Pues para empezar -Titubeó Alen- ¿Me podría decir quién soy yo?

domingo, noviembre 11, 2007

LOS IDIOTAS SON LOS MEJORES ALIADOS DE LOS MALVADOS

Hoy he visto por enésima vez algo que me ha traído de nuevo a la mente esta frase: Los idiotas son los mejores aliados de los malvados.

Prometo pensar en un relato corto para poner esta frase de gala como se merece. Un relato corto de momento. Puede que con el tiempo cree algo más. Es que la verdad de esta frase se lo merece, no me digais que no...

DIARIO DE UN APÓSTATA

Las matanzas son calurosas incluso cuando hace frío. La sangre corre a borbotones, te satura la nariz con su hedor. Yo no firmé por esto, pero son gajes del oficio.

Quemar pueblos, arrasar granjas, destripar aldeanos... todo es parte del trato. A quien no le guste que se retire y que le deje el puesto a otro con más arrestos y el estómago más duro. Pero los que de verdad me preocupan son los que disfrutan demasiado con esto.

No hablo de los orcos. Ellos tienen la mejor excusa: Son así. Pendencieros, salvajes, brutales. A veces me sorprende no verlos correr a cuatro patas con el hocico al viento, como lobos. Tampoco pienso en sus inquietantes capitantes oscuros, los Ordos. Esos saben controlarse en el sentido al que me refiero, manteniendo a raya el primitivismo, aunque al mirarlos detenidamente, formas oscuras de impactantes ojos negros como abismos donde titila una luz antinatural, a veces tengo la impresión de que si ellos no me pasan a cuchillo por la espalda es porque servimos al mismo amo, no por falta de ganas.

Me refiero a otros humanos. Los cobardes son los peores. Se atan a un salvajismo gratuito para compensar el temblor de sus manos. Cometen atrocidades gratuitas. A un orco no se le puede reprochar pasar a cuchillo a un prisionero indefenso en el calor del combate; a los cobardes sí. Y no es lo peor que hacen. Su comportamiento nervioso e incontrolado mina la moral de la tropa, y lo que es peor, su disciplina y respeto a los mandos. La solución, en tiempos de guerra como estos, es tan obvia como rápida.

Pasar a cuchillo a cobardes de tu propio bando es parte de la tarea a cumplir. No firmé por ella, por supuesto. No soy un asesino. Pero acepto que es una parte desagradable, aunque necesaria, del trabajo. Disciplina, orden, eficacia... no hay consideración que no abale la decisión de matarlos. Siempre mejoran las cosas en el seno del ejército al hacerlo, al menos hasta la aparición del siguiente cobarde. Con todo, existe un problema.

El problema, a decir de algunos, sería explicar estas muertes a los superiores. No es bueno para la disciplina que parezca que se mata gratuitamente a gente de nuestro propio bando, o por motivos poco claros y sospechosos. También parece, a mi modo de entender, una debilidad del mando más que del soldado, ya que al deshacerse del sujeto reconoce que no es capaz de dominarlo como se espera de un servidor, alto mandatario curtido y sabio, de una rígida estructura castrense, más aún de la nuestra.

Pero no: Nuestros jefes se toman con mucha calma estos informes. Incluso aquellos cuya redacción levantaría suspicaces, aunque en cierto modo fundadas, sospechas en los altos mandos de nuestro enemigo, mucho más obsesionado con la justicia y la verdad que nosotros. La razón, que no alcanzo a entrever, es lo que me llena de inquietud.

Antes creía que a nuestros mandos no les importaba nada salvo los resultados, y que mientras se cumpliesen los objetivos marcados se haría la vista gorda. La súbita desaparición de algunos competentes capitanes a los que nadie echó de menos pronto me disuadió de esa idea.

Yo no soy mejor que otros y mi pasado es una rémora. Entonces, ¿por qué aún no han tomado medidas disciplinarias contra mí? Cabe la posibilidad de que lo usen en el futuro, para frenar mis ascensos o hacerme chantaje, algo del todo previsible dada nuestra catadura moral. Pero no; mi instinto, que rara vez me ha fallado, me conduce por otros, más siniestros, derroteros. Ideas tan oscuras y espantosas que, cuando se me pasan por la cabeza, aun hoy, con tantos atroces crímenes a mis espaldas, mis pecados y mi irredimible degeneración moral, todavía me cuesta aceptar sin horror.

Lo que sospecho es que toda muestra de falta de lealtad total a La Causa está bien vista como motivo de asesinato. La cobardía demuestra que no existe fanatismo, y parece que es eso lo que explica la rápida resolución de estos casos en nuestros tribunales marciales. Punto. Un juguete roto menos.

Cabe preguntarse entonces si yo mismo, clérigo de la Orden desde su fundación, soy lo bastante fanático a ojos de mis superiores, y por cuánto tiempo más seguirá siendo así...

Buscando una PDA

Hola a todos:

Suelo darme paseos todos los días para refrescarme las ideas. Hago un alto en el trabajo y la idea es relajarse, algo que nunca sucede. Durante estos paseos, como no puede ser de otra forma, mi mente sigue maquinando. Entonces se hace inevitable tener a mano una libreta o similar para no olvidar las buenas ideas que se me ocurren.

El problema es que veo que me estoy dejando un dineral en libretas, y que es un sistema bastante ineficiente, ya que luego debo pasarlo todo a ordenador.

Por eso estoy pesando en adquirir una PDA de segunda mano de Ebay. Si alguien tiene experiencia con PDAs y me recomienda alguna, o tiene algún consejo que darme, por favor, que me lo diga.

IN THE ENDLESS TIME...

Vaya, realmente hace mucho tiempo que no actualizo esto. Claro, me pongo con mis cosas, y las preocupaciones borran de mi mente todo lo que no sea inmediato.

Posiblemente mis antiguos lectores andarás demasiado ocupados para seguir observando mis devaneos, pero por si acaso lo hacen, propongo lo siguiente: Usarlos como voluntariosos conejillos de indias para probar el valor de mis ideas.

Para empezar, algo suave: La opinión sobre una breve historia. Los comentarios constructivos son siempre bienvenidos.

EN EL TIEMPO DEL FIN

Nadie corre más deprisa que cuando sabe que va a morir.

Incluso con los pies desnudos arañará las frías piedras bajo la nieve hasta el hueso; jadeará sin control, con el corazón desbocado, batiendo en el pecho con frenesí, a punto de explotar, al borde de la extenuación sin notarlo, y no le prestará atención. El dolor no existe. Sufrirá heridas graves si le ayuda a sobrevivir, y por supuesto las cicatrices no importarán entonces. Cada respiración se convierte en un desesperado aliento que se rapta con codicia, porque podría ser el último y se desean infinitos más. La víctima tiene los ojos fijos en su meta, que es la salvación por supuesto, pero siempre encarnada en un lugar real y muy concreto. Esto es lo mejor y más significativo de todo.

Pero, ¿qué ocurre cuando supera los obstáculos, alcanza el límite de sus esperanzas, observa allí donde debería estar lo que busca, y no está? O peor. Cuando la Muerte ya se ha abatido sobre el seguro refugio y no te ha dejado más que un montón de humeantes y cenicientas ruinas como si te gastara una broma pesada, ¿qué se te pasa entonces primero por la cabeza? ¿Es la sorpresa o la desolación? ¿Se tiene una súbita conciencia de la inevitable muerte que te sume en la desesperación más absoluta? ¿La locura te arrebata antes para evitar a la mente enfrentarse a una angustia semejante? ¿Se vive una ilusión de irrealidad apacible entonces, como si nada existiera? Es un dilema que me tiene intrigado.

Prometo preguntárselo al siguiente superviviente aislado que me encuentre del próximo pueblo que arrasemos, antes de permitir que mis orcos, insaciables en lo que a violencia sanguinaria se refiere, lo desmembren y devoren vivo.

LA HISTORIA DE UN GERBO

Esta historia me hace mucha gracia. No puedo evitar leerla y releerla cada cierto tiempo, y siempre me alegra el día o me quita la depresión. Os la dejo. No tiene desperdicio.

NOTICIA REAL EXTRAIDA DE UN ARTÍCULO DEL PERIÓDICO LOS ANGELES TIMES

"ENCENDER LA CERILLA FUE MI GRAN ERROR, PERO SOLO QUERÍA RECUPERAR EL HAMSTER", DIJO ERIK TOMASZEWSKI ATURDIDO.

Erik Tomaszewski y su pareja homosexual Andrew "Kiki" Farnum han sido ingresados para un tratamiento de emergencia, despues de que una sesión de sodomía les fuera realmente mal.

"Introdujimos un tubo de cartón por su recto, y deslicé dentro a Raggot, nuestro hamster. Como siempre, Kiki gritó "¡ARMAGEDóN!", en señal de que era suficiente.Intenté recuperar a Raggot, pero no podía salir, así que me asomé al tubo, y encendí una cerilla, pensando que la luz le atraería".

Los doctores de la Unidad de Quemados Graves del Hospital de Salt Lake City, en una encubierta rueda de prensa, describieron a través de su portavoz lo que ocurrió después: "La cerilla encendió una bolsa de gases intestinales y una llamarada salió por el tubo, produciendo graves quemaduras en la cara del Sr. Yomaszewski. También se incendió el pelaje del hamster, lo cual provocó que se prendiera otra bolsa de gas, mayor y mas interna, propulsando al roedor hacia fuera como una bala de cañón".

Tomaszewski sufrió quemaduras de segundo grado y rotura del tabique nasal, a consecuencia del impacto del hamster, mientras que Farnum sufrió quemaduras de primer y segundo grado en el ano y en el tracto intestinal inferior.

LAS 10 COSAS MAS ESCALOFRIANTES DE ESTA HISTORIA:

1.- "Introduje un tubo de cartón por su recto...... como siempre..."
2.- "Así que me asomé al tubo..." Es lo mismo que mirar por un telescopio al infierno.
3.- Pensar en el pobre Hamster, propulsado por el ano del individuo, como Rocky, la ardilla voladora del programa de TV "Rocky & Bullwinkle"
4.- Sufrir una rotura de tabique nasal por un raton catapultado desde el ano de alguien. Es una suposición pero tengo serias dudas de que el ratón estuviese fresco como una rosa tras su viaje por el Tunel del Amor de Kiki.
5.- Saber que la gente va por ahí con volcánicas bolsas de gas en su interior.
6.- Saber que hay gente que hace ese tipo de cosas y admiten lo que estaban haciendo cuando llegan a la sala de urgencias. Yo me inventaría una historia sobre una banda itinerante de pirómanos, amigos del sexo anal que entraron en mi casa y me sodomizaron con una antorcha de carbón vegetal, antes de admitir la verdad. LLamadme anticuado, pero yo no me imagino mirando a la cara al doctor y diciéndole "Mire usted lo que ocurrió: Resulta que tenemos un ratón que se llama Raggot, entonces, tomamos este tubo de cartón, y..."
7.- "... quemaduras de primer y segundo grado en su ano..." ¿Será esto el tan esperado remedio para eliminar con carácter definitivo la incomodidad de las hemorroides? ¿Cómo puede uno tirarse un saludable pedo después de esto? Además, el aroma a ano chamuscándose debe estar entre los cinco peores olores de la faz de la Tierra.
8.- La gente le llama "Kiki", que sin duda debe ser una palabra polinesia que significa "hombre blanco gilipollas que se mete roedores por el ojete".
9.- ¿Qué tipo de hospital es capaz de mantener una conferencia de prensa,además encubierta, acerca de ese tema?
10.- Esto sucedió en Salt Lake City. ¿Qué tipo de gente son esos mormones? Empiezo a tener una imagen muy diferente de la familia Osmond.

REFLEXIONES

1.- Desde ahora cuando vaya a casa de algun amigo y me diga: "Me he comprado un HAMSTER!! " empezare a sospechar... Y por supuesto NUNCA tocare un hamster ajeno, quien sabe de donde ha salido el bicho ese.
2.- ¿ Tendra "kiki" una capacidad premonitoria al gritar "armaguedon" ? (no olvidemos que los protagonistas eran un grupo de estractores de petroleo) con el hecho de que encontraran gases en su particular prospeccion).
3.- ¿Tendra mi vecino esta aficion tambien??
4.- ¿Qué pensara Raggot de todo esto? Es posible que un animalito sea feliz despues de estar dentro del culo de alguien y ser disparado por la accion de un descomunal pedo incendiario? De lo que no cabe duda es que para él la expresion "vete a tomar por culo" tiene connotaciones mas dramaticas que para los humanos.
5.- ¿ Qué hubiera pasado si el incendiario pedo hubiera sido el resultado de un atracón de garbanzos? Existiria el mundo tal y como lo conocemos ahora?
6.- ¿ Puede ser este el origen de un nuevo tipo de arma callejera?
7.- ¿ De que calibre puede tener el ojete "kiki"?